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Sinopsis argumental.

"Don Quijote de La Rambla" fue uno de los seudónimos que utilizó Enrique Rubio para firmar sus crónicas en "El Caso". Lo quijotesco de su vida nace en las mil batallas que libró; empezando por la guerra civil, que le cogió por sorpresa en Tarroja de Segarra mientras veraneaba y le obligó a luchar en el bando contrario a los suyos. Se adaptó y mintió para pasar desapercibido. Tanto que acabó siendo oficial del ejército republicano. Casi le costó la vida al finalizar la guerra, cuando el bando nacional fusiló a los oficiales derrotados. Le salvó su hermano, que mantuvo buenas relaciones en el bando ganador. Enrique Rubio tan solo pidió dos huevos fritos en aquella ocasión para continuar su particular cruzada.

Después cogió el tren de la vida, compaginando su trabajo de ferroviario en Campo Sepulcro (el pueblo ya le brindaba un guiño a su destino) con el de periodista. Hasta que un crimen en el que -decían- estuvo implicada la "Bella Dorita" marcó definitivamente su futuro hacia el mundo de los sucesos.

Toreó a Cela antes de que fuera famoso, a Jacinto Benavente le arrancó una fluida correspondencia, compartió con Alexander Flemming y Pío Baroja sus primeras entrevistas. Poco a poco afiló la pluma de caballero andante y se cruzaron en sus andaduras personajes tan dispares como Lola Flores, Antonio Molina, Dalí, Serrat, Montserrat Caballé, Fraga o Kubala. Con todos ellos -y muchos más- compartió anécdotas que relató con esa agilidad y vitalidad que le caracterizaron.

Clasificó y catalogó más de 2000 timos en su "Timoteca Nacional". Realizó programas de televisión tan visionarios y avanzados a su tiempo como "Investigación en Marcha", gracias al cual fue nombrado comisario de honor de la Policía Nacional. Acabó sus andaduras superando la muerte prematura de dos hijas. Y le salvó su amor por el trabajo, que le acompañó hasta su muerte, el 9 de diciembre de 2005.

Un mundo de pícaros.

"...que no se ría nadie... ¡Todo el mundo pica, todo el mundo!"

El timo nació ya en el Paraíso, cuando a un "julay" llamado Adán le dieron el "timo de la manzana". Todos sus descendientes fuimos condenados, y encima nos dieron el "timo del chupete", en lugar de teta.

los falsos peregrinosConfieso que la mayoría de los timadores me caen bien, porque practicaban timos que mueven la avaricia de la víctima hasta convertirla en timador. La mayoría de los timadores no son agresivos, y son formidables actores y creadores de guiones, rebosando gracia y picaresca. Un sexto sentido les marca al "primo", "lila" o "julay" que va a picar en su "cuento largo", como llaman al timo que dura varios días; o el "cuento corto", que son los timos rápidos como el que practican los "trileros" o "bolicheros", actuando en equipo, cuando el "técnico" o "virguero" es el lanzador del naipe o boliche; "ganchos" los que simulan jugar y ganar; "tangas" los que incitan a jugar; "pañiseros" o "vigías" los que alertan al grito de ¡Agua!, si hay peligro; y "membrillos", "primaveras" o "julays" los "gilis" que se atreven a jugar creyendo haber visto cómo se gana.

Enrique Rubio catalogó y clasificó más de 2.000 timos en su gran "Timoteca Nacional". De su mano, como "menda" principal, iremos conociendo a todos los "choros" y la divertida jerga que les rodea. Desde el nacimiento del semanario "El Caso" hasta mediados de los 90, haremos un repaso junto a personajes relacionados con el timo: policías, embaucadores, psicólogos, escritores y periodistas que nos dibujarán la "edad de oro" de la picaresca española, recreando visualmente algunos de los más divertidos e ingeniosos timos.

La vanidad, la codicia y la avaricia son tres condiciones humanas que jamás morirán. Mientras alguna de las tres exista dentro del ser humano, existirá el timo y los timadores. Tendremos "chungos", "fules" y "julays" para rato...

La Timoteca Nacional quiere ser un documental sobre la picaresca española de las últimas décadas, basado en la vida del periodista Enrique Rubio.

© Tomás Sastre.